Carta abierta a mi ilustradora favorita

Querida niña:


Cuando estés coloreando esos elefantes del libro de inglés y recibas regaños por salirte de las líneas y colorear en diferentes direcciones, no te sientas mal. Tan solo tienes 6 años y verás como dentro de algunos más comenzarás a hacer lo mismo a propósito.


No sé qué tipo de adulto soy aconsejándote lo siguiente, pero nunca dejes de dibujar en las paredes, aunque la casa en la que vives sea rentada y cuando llegue el momento de desocuparla tu mamá te ponga a borrar todos tus dibujos. Solo quiero que sepas que cada uno lo valió, sobre todo ese de la mujer gigante con vestido de escalera.


Quizá deba recordarte que robar es malo, entiendo que no es tu costumbre, pero por más que te gustara, no debiste quedarte con el libro del perrito que construye su casa. Aunque sí debo contarte que, con todo y la culpa, sentí muy bonito cuando lo volví a encontrar en un cajón. Lo que sentiste con ese libro lo volverás a sentir con muchos más y con el tiempo conocerás más libros hermosos llenos de dibujos maravillosos.


¡Ah! Se me olvidaba decirte que no te frustres porque en el kínder, por más que lo intentaras no te salía dibujar los monitos con cuello; llegará el día cuando tus dibujos salgan con cuellos muy largos. Te recomiendo que en cuanto tengas acceso a internet busques quién fue Modigliani.


Mientras puedas, sigue disfrutando de las portadas para colorear de los exámenes, solo existen en la primaria y las vas a extrañar.


Que bueno que sepas dibujar tan bien a las chicas super poderosas, pero también sería muy bueno que de vez en cuando dibujaras esas ideas que tienes en tu cabeza. Deja pasar el enojo que te causa que no te salgan tal y como las imaginas cuando cierras los ojos.


Sigue dibujando, no serás diseñadora de modas como en algún momento se te ocurrirá, pero créeme, hay muchas cosas más a las que te puedes dedicar para dibujar toda la vida. No te preocupes y sigue leyendo, estás a unos años de descubrirlo.


En la primaria fuiste la que más bonito dibujaba, pero cuando entres a la secundaria tendrás al menos dos compañeros en tu misma clase que también lo hacen muy bien, no te sientas mal. No, no eres la que mejor dibuja, pero te encanta hacerlo y eso es lo que más importa. Vas a seguir conociendo a gente extremadamente talentosa. Yo solo te aconsejo que este es un muy buen momento para que aprendas a no compararte, a no hacer menos a los demás y a seguir dibujando, incluso aunque a los demás les haya dejado de importar.


¿Te acuerdas de los lápices de colores que te obsequió mamá? Dijiste que eran el mejor regalo que has recibido. ¡Demuéstralo y acábatelos! Será mejor que verlos tristes y abandonados.


Cuando llegues a la preparatoria empezarás a tomar decisiones importantes. No te asustes, solo asegúrate de seguir estos pasos:

  1. Entiendo que empiezas a creer que las revistas de moda no sirven para nada, pero necesito que compres una más, ¡tan solo una! En esa última revista descubrirás algo muy importante.
  2. Hojea la revista. ¡Sí! Para justo ahí donde algo ha llamado tu curiosa atención. Busca esa dirección que está al pie de página. Dirige a un blog, revísalo. ¡Sí! ¡Sigue!… ¡Llegaste!

Sé que estás impresionada, pero créelo. ¡Hay gente cuya profesión es dibujar! Se llaman ilustradores y a partir de ese momento decidirás que tú quieres ser también una de ellos.


Para ese entonces ya sabrás a qué te quieres dedicar, pero te recuerdo algo: no dejes de echarle ganas a tus demás materias. ¿Enserio necesitas preguntar para qué necesitarás el cálculo integral si vas a ser ilustradora? Bueno, en Twitter tienen razón y déjame repetirte que si quieres ser una buena ilustradora tienes que saber de todo, tienes que cultivar la mente más curiosa de todas. (Aparte estuvo padre poder presumir en la escuela de artes que eras una de las mejores estudiantes de cálculo integral de la preparatoria, aunque a mí a estas alturas ya se me olvidó todo).


Ese blog que se te ocurrió empezar, por favor, intenta mantenerlo vivo.

Cuando llegues a la universidad te van a surgir muchos miedos y dudas. Toma las cosas con calma pero no demasiada. En cuanto se te meta la ideal a la cabeza: ¡Cámbiate de carrera! Sí, se te va a hacer extraño porque muchos de los ilustradores que conozcas son diseñadores… Y sí, durante esos cuatro años no vas a poder explicar muy bien por qué tomaste esa decisión. Te confesaré algo: Aún no logro encontrar las palabras precisas para explicarlo, pero te puedo asegurar que gracias a lo que aprenderás en Artes Visuales vas a encontrar esa voz que estás buscando.


Fabi, no dejes de dibujar.


Siempre vas a tener miedos, dudas e inseguridades; pero tendrás dos opciones: a) Quedarte en dónde estás, cómoda y contenta, pero preguntándote dónde estarías si no hubieras dejado que el miedo te comiera, o b) Usar tus inseguridades como una oportunidad para mejorar, escuchar la voz de tus dudas e intentar darles una respuesta, y tomar ese miedo por los cuernos para que te lleve a nuevos lugares. La decisión es tuya y prometo ayudarte.


Aquí me despido, pero, ¿sabes?, me doy cuenta que he aprendido más de ti que lo que yo pretendía enseñarte. Extraño tus ojos que en todo veían belleza digna de plasmar y tus manos que hasta parecía que te dolían cuando no estabas creando algo.


Quisiera quedarme a hablar contigo un poco más, pero en esta vida adulta aún me quedan muchas cosas por hacer hoy. Te dejo, pero te aseguro que en cada ilustración que haga, estarás ahí. Uno siempre tiene sus referentes y tú, pequeña niña, siempre vas a ser mi ilustradora favorita.

— Lilith

3 comentarios sobre “Carta abierta a mi ilustradora favorita

  1. Vaya niña que tuve al frente todo este semestre, un semestre que en lo personal fue sumamente difícil y no me refiero a su clase, porque sin duda a apesar de qué siempre llegaba tarde y que a veces me iba en mis pensamientos siempre tuvo algo que enseñarnos, me encanta y espero no deje de escribir nunca.

  2. Qué hermosa carta! Fab.

    Dios siempre esté contigo y se sigan cumpliendo los deseos de tu corazón.

    Mi admiración y saludos.

  3. Ah, qué la Faby… Por mi parte, libre como he sido hasta donde he podido y me han animado o permitido, confirmo que nada como hacer no solo lo que nos gusta, sino también lo que mejor sabemos hacer… Mejor aún si eso deja un legado valioso.

    El tiempo que pasamos juntas en Vida Estudiantil demostraste buena casta, pues no solo hiciste preciosas ilustraciones de árboles para el anuario conmemorativo, también le entraste a otros trabajos que te enriquecieron (¡Te pagaron para aprenderlo😉).

    Dios cumpla su propósito en ti! Salmo 138:8

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